FORNO MINUTAS
HOSPITAL DE ÓRBIGO, 1
28050 MADRID
91 427 39 42
www.fornominutas.com
Bueno, bueno, bueno... Hace mucho que no os escribo, y ya está bien ¿no? Pues nada, al tajo.
Ayer estuve cenando con mi compadre y su familia en un restaurante italiano de mi barrio, Las Tablas. Sí, ya sé que suelo recomendaros restaurantes a los cuales voy cuando estoy de viaje, pero se da el caso de que hace tiempo que no salgo y claro, la vida sigue. Pues bien, el restaurante que os voy a recomendar hoy se llama Forno Minutas, un estupendo tradicional italiano. Estuvimos tres adultos y dos niños y como era cena no nos hizo falta pedir el habitual primer y segundo plato. La cantidad de los platos es copiosa y es de agradecer. Si a todo esto le sumas que la calidad y elaboración es muy buena ¿que mas puedes pedir? Pues aun hay mas, el trato tan agradable y la simpatía del maitre, siempre pendiente en que estuviéramos a gusto -que lo estuvimos, y mucho- remataron la noche.
Para los postres nos trasladamos a la terraza en el exterior, para que Gema pudiera fumarse un cigarrillo tranquilamente. Como no nos apetecía café, nos decantamos por unos Sorbetes de Melón -nosotros- y de Capuchino -ella- (cremosos,cremosos) que se nos hicieron muy escasos debido a lo rico que estaban. Pero al César lo que es del César. Nos invitaron a otra ronda de sorbetes y a unos licorcitos de hierbas ricos, ricos.
Recomendaros lo que cenamos -volveremos a probar más cosas- porque todo estaba muy bueno. Un aperitivo a base de una ensaladilla muy sabrosa servida con unas rebanadas de pan tostado con aceite y orégano. Para los niños una Ensalada de Pasta y una Pizza de Jamón. Para nosotros, Calzone de Verdura -el Calzone Tudesco lo he probado otra vez igual de bueno-; los Penne al Whisky que tomó Gema, con una sabrosa salsa de tomates secos y alcaparras; y la Pizza Rucola e Parma de David, con prosciutto y rúcola fresca repartida por encima haciendo una extraordinaria mezcla de texturas.
El precio bien, la verdad, unos 25€ por persona. Como en todos los sitios lo que siempre sube más es la bebida, los licores y demás, pero la materia prima, muy ajustada.
Y gracias a los niños -angelitos- que, como no se comieron más que un par de porciones de su pizza, nos la prepararon y nos la llevamos, y deciros que mientras escribo esto, me la estoy comiendo y sigue estando rica, rica, rica. Hasta la próxima.
Ayer estuve cenando con mi compadre y su familia en un restaurante italiano de mi barrio, Las Tablas. Sí, ya sé que suelo recomendaros restaurantes a los cuales voy cuando estoy de viaje, pero se da el caso de que hace tiempo que no salgo y claro, la vida sigue. Pues bien, el restaurante que os voy a recomendar hoy se llama Forno Minutas, un estupendo tradicional italiano. Estuvimos tres adultos y dos niños y como era cena no nos hizo falta pedir el habitual primer y segundo plato. La cantidad de los platos es copiosa y es de agradecer. Si a todo esto le sumas que la calidad y elaboración es muy buena ¿que mas puedes pedir? Pues aun hay mas, el trato tan agradable y la simpatía del maitre, siempre pendiente en que estuviéramos a gusto -que lo estuvimos, y mucho- remataron la noche.
Para los postres nos trasladamos a la terraza en el exterior, para que Gema pudiera fumarse un cigarrillo tranquilamente. Como no nos apetecía café, nos decantamos por unos Sorbetes de Melón -nosotros- y de Capuchino -ella- (cremosos,cremosos) que se nos hicieron muy escasos debido a lo rico que estaban. Pero al César lo que es del César. Nos invitaron a otra ronda de sorbetes y a unos licorcitos de hierbas ricos, ricos.
Recomendaros lo que cenamos -volveremos a probar más cosas- porque todo estaba muy bueno. Un aperitivo a base de una ensaladilla muy sabrosa servida con unas rebanadas de pan tostado con aceite y orégano. Para los niños una Ensalada de Pasta y una Pizza de Jamón. Para nosotros, Calzone de Verdura -el Calzone Tudesco lo he probado otra vez igual de bueno-; los Penne al Whisky que tomó Gema, con una sabrosa salsa de tomates secos y alcaparras; y la Pizza Rucola e Parma de David, con prosciutto y rúcola fresca repartida por encima haciendo una extraordinaria mezcla de texturas.
El precio bien, la verdad, unos 25€ por persona. Como en todos los sitios lo que siempre sube más es la bebida, los licores y demás, pero la materia prima, muy ajustada.
Y gracias a los niños -angelitos- que, como no se comieron más que un par de porciones de su pizza, nos la prepararon y nos la llevamos, y deciros que mientras escribo esto, me la estoy comiendo y sigue estando rica, rica, rica. Hasta la próxima.




































